Hay un tema que me parece que habitualmente suele ser minimizado cuando evaluamos una oferta u opción laboral y es el tema de la edad o la diferencia generacional que puede existir entre nosotros y nuestro jefe, compañeros o subordinados.
Cada día conviven más grupos generacionales diferentes en las instituciones o empresas. Desde las 4 generaciones que identifica Cristina Simón, profesora del Instituto de Empresa (IE), en Madrid, hasta llegar a los que además forman parte de alguna tribu urbana, fenómeno que parece haber explotado mediáticamente en los últimos tiempos en nuestro país.
Sin duda la clave para una mejor convivencia está en la aceptación de las diferencias y en comprender que cada grupo tiene expectativas, ideas y actitudes distintas pero que pueden ser complementarias. Ojo, tampoco soy tan ingenua como para pensar que siempre estas diferencias se pueden zanjar. Por ejemplo, una vez sufrí (y en el sentido más literal del término) tener un jefe con quien era imposible dialogar porque además de una distancia generacional existía una diferencia de criterios, visiones y estilos que estaba íntimamente relacionado con las distintas experiencias vividas, edades y expectativas. En este punto es cuando creo que lo que se da es también un tema de liderazgo. Ambas cosas sumadas son una bomba de tiempo...
Hay varios artículos que enfocan especialmente el tema del liderazgo y algunas experiencias . Me parece que la clave está en buscar la vuelta, la herramienta o el ámbito a partir del cual se pueda sacar lo mejor de cada uno. Esto envuelto en una dosis de humildad y apertura mental puede ser el disparador inicial de una relación que derivará en fructífera o mortífera.